Paula Belmonte

Malagueña con mesa de trabajo de maderoterapia. Escribe en Madero Taller.

Sobre mí

Vivo en Málaga, en un piso alquilado a un paso de la Alameda Principal. El salón tiene una camilla plegable que ocupa casi todo cuando está abierta, una balda junto al microondas con los palos ordenados por tamaño, una ventana pequeña al patio interior con la persiana siempre a medio bajar y las toallas limpias en el mismo cajón del armario de siempre. A mediodía, la luz plana del patio no da sombras: buena para ver qué marca la herramienta sobre la piel. Así trabaja este taller.

Llego aquí con tres años de práctica y la historia habitual de quien aprende tarde. La tienda donde trabajé cerró la última semana de 2022 y los cinco meses siguientes los pasé viendo tutoriales en pijama. El canal de una creadora brasileño-española sobre maderoterapia apareció en el feed un martes; el set de palos llegó golpeado por correo una semana después y las primeras sesiones fueron en mis propias piernas porque no había nadie más. Después una prima que se ofreció voluntaria. Después la vecina del tercero. Cuando llegó Asun, la primera persona que preguntó si podía pagarme, ya llevaba casi un año en el asunto.

Pagué dos programas completos en Hotmart y dejé uno a medias. De ese, saqué unas cuatro horas útiles. El directo de Instagram del miércoles por la mañana de una creadora sevillana me enseñó más que el programa más caro de los dos. No siempre es el precio lo que determina cuánto se aprende.

Practico sin certificación oficial y con conciencia de ese límite. Cuando llegó Nuria Romero por primera vez, pedía tratamiento anticelulítico con las piernas muy cargadas. Las varices eran pronunciadas y la sesión paró ahí: lo siguiente fue explicarle por qué convenía consultar al médico antes de seguir. Volvió con el informe en mano y desde entonces avisa si nota algún cambio raro en la piel antes de la sesión. Con Charo Olmedo, que llegó en el segundo trimestre de embarazo pidiendo drenaje, trabajé piernas y brazos, rehusé la zona abdominal y le puse por escrito qué no se puede hacer en ese momento. Eso es lo que hay en este lado: práctica real, con sus límites.

Guardo un cuaderno con qué proveedores de Málaga y alrededores cumplen plazos reales. Rafaela Durán, que representa un mayorista andaluz con almacén en el polígono de la Carretera de Cádiz, me avisa con antelación cuando va a subir el precio del aceite. Ese tipo de dato no aparece en los catálogos de nadie.

Artículos de Paula Belmonte

Sobre los enlaces

Madero Taller usa enlaces de afiliado. Si compras un curso o herramienta a través de uno, recibo una comisión sin coste extra para ti. Solo menciono cosas que pagué, probé o investigué de primera mano. Cuando algo no funcionó, también lo digo.